DEL OTRO LADO DEL MURO…

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email
LOS TRABAJOS QUE NADIE QUIERE
 
Ana Reed *
@anaisreed
Hablaba con un amigo sobre las recientes deportaciones y de quién cubriría los trabajos. En especial nos referíamos a los trabajos del campo que estarán dejando en caso que las redadas y todos los esfuerzos para deportar al mayor número de inmigrantes siga.
Esta persona me contestó que estos puestos pueden ser llenados por estudiantes durante el verano, que él mismo lo hizo cuando fue adolescente y que esa es la solución, que los trabajadores agrícolas no son necesarios en este país.
El primer problema -de muchos- que la gente y los políticos tienen, es la falta de información, es muy fácil hablar cuando no se tienen los pelos de la burra en la mano.
Desde la primera guerra mundial los mexicanos tomaron los trabajos del campo, después en los años 40 se hizo el programa de Braceros, en donde los Estados Unidos y México firmaron un acuerdo para dar trabajo a trabajadores del campo, y en donde también se garantizaban derechos humanos básicos como lugares para vivir limpios, comida y un pago de 30 centavos de dólar por hora.
Como se puede ver, los trabajadores agrícolas y sus descendientes han vivido de este lado por casi un siglo. Para sorpresa de muchos, hay un gran número de ciudadanos americanos de descendencia hispana que se han quedado en los campos, como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Pero también hay las generaciones más recientes que han decidido ir a la universidad y romper el esquema.
¿Por qué los dueños de los campos de cultivo no pueden satisfacer la demanda de trabajadores?; ¿Por qué los norteamericanos o afro-americanos no aceptan trabajar en el campo?.
De acuerdo a la página web www.farmworkerjustice.org hay aproximadamente 2.5 millones de trabajadores agrícolas, de los cuales cerca de la mitad no tienen permiso para trabajar de este lado. Estas personas trabajan bajo condiciones difíciles y de riesgo para su salud.
Según el Departamento del Trabajo y la Administración de Salud y Seguridad, está considerada la segunda ocupación más peligrosa. Las jornadas son de más de ocho horas diarias, normalmente trabajan en temperaturas de 35 a 40 grados centígrados. El trabajo físico es también intenso y están expuestos a pesticidas, entre otros.
El programa de Servicios Médicos de Trabajadores Agrícolas ha reportado que la expectativa de vida es más baja que cualquier otra ocupación. Y de acuerdo con una encuesta realizada en el año 2000 por el Departamento del Trabajo, 61 % de los trabajadores del campo ganan alrededor de 10,000 dólares anuales o menos, colocándolos en el nivel de pobreza. Para ponerlo en perspectiva, un trabajador de fábrica sin más escolaridad que la preparatoria gana en promedio 21,000 dólares.
Le pregunté en alguna ocasión al dueño de un vivero muy grande en Ohio, cómo ellos podían traer trabajadores con visas temporales y los demás rancheros de la zona no y tenían que contratar personas indocumentadas. Él dijo que porque las regulaciones del gobierno son muchas y es muy costoso para los dueños de los ranchos, ya que tienen que pagar por seguros médicos y deben dar mejores salarios estipulados por la ley.
Entonces, es difícil para ellos sostener sus ranchos si tienen que gastar más. Nos enfrentamos a varias situaciones, por un lado, no es sostenible para los dueños de las pequeñas empresas agrícolas cubrir los estándares marcados por el gobierno. Por otro lado, el gobierno no quiere dar estatus legal a los trabajadores que están dispuestos a hacer el trabajo que los ciudadanos norteamericanos no quieren hacer.
Hay una completa desconexión entre lo que es legal, lo que es correcto, lo que es moral y lo que es humano. Se van rompiendo las posibilidades de mejorar no solo la vida de personas que vienen a cubrir la demanda que ya existe, sin que los costos de los alimentos suban y se afecte la economía de las familias.
Es un tema por demás difícil y por lo que se ve, no está dispuesto a negociar y llegar a un punto en que todos se beneficien dejando a un lado el ego, la política y racismo. Así las cosas hasta el momento… de este lado del muro.
*.- Originaria de Ciudad Valles, SLP, licenciada en Ciencias de la Comunicación (UAT) con maestría en Educación (University of Findlay). Actualmente reside en Warrensburg Missouri y trabaja como maestra de español en Leeton HS y University of Central Missouri.
Noticias similares
DESTACADAS
Sigue navegando
Reproducir vídeo

San Luis a Tiempo es un medio de información, líder en la cobertura informativa a través de canales digitales. Desde hace 10 años, informamos verazmente sobre el acontecer de San Luis Potosí.

San Luis a Tiempo, las noticias de San Luis Potosí cuando lo necesitas. Copyright © Todos los derechos reservados 2020.